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InnovaciĆ³n por fuera de la ley, Narcosubmarinos y los ESCT

Javier Guerrero

12 February, 2018

Narcosubs are one of the many innovations developed by drug smugglers to transport illicit drugs. Now that Colombia is starting a new stage in its history, the ‘post-conflicto’, the end of a long internal conflict, for which antagonist also produced their own array of innovations, the country military, and enforcement agencies are still embattled in another, and also longstanding war, the so-called War on Drugs. Hence, STS help to produce a critical account of symbiotic relationship smugglers/military, where actions are seldom coordinated such as in the case of smugglers and bounded by localized points of view as in the case of the Navy, in a continuously changing environment (English version below)

Estuve dentro de un narcosubmarino[1], para ser exactos dos. Por supuesto, no los navegué, de hecho ni siquiera estaban en el agua. Uno de ellos estaba firmemente emplazado en algo así como un pedestal, expuesto como botín de guerra, como una prueba de éxito en la Guerra contra las Drogas. El otro estaba tirado en un patio, pudriéndose lentamente. La primera vez me invitaron a entrar, para 'conocer' el narcosubmarino por dentro. La segunda vez pedí entrar. El primero tenía una escalera para subir a cubierta, pero para entrar al aparato uno tiene que saltar alrededor de 1,50 metros y tratar de caer rectamente para evitar chocar contra las paredes o caer de espaldas y golpear los motores o caer hacia el frente y golpear la pared que divide la bodega, que está en la proa del barco, de la cabina. Salté, pero no pude evitar golpear una de las paredes laterales con mi brazo, no muy fuertemente, pero el sonido de mi brazo contra la pared se amplificó en el vacío del narcosubmarino, y fue recibido con risas y exclamaciones: ¡el doctor necesita más práctica!, todo eso mientras yo pensaba '¿Es así como se conocen las propiedades de los artefactos' (MacKenzie, 1996)?

Dentro del narcosubmarino es difícil no sentir claustrofobia, apenas hay espacio para moverse, dos pasos adelante, dos pasos atrás, uno a cada lado. Es difícil imaginar a dos personas aquí, mucho menos a cuatro, que es la composición habitual de la tripulación en uno de estos artefactos. Para un aparato que ha estado en tierra por más de dos años el olor a Diésel es todavía fuerte y se mezcla con el olor a madera podrida y sal marina. La segunda vez mi salto no mejoró y mi sensación dentro fue similar.

El personal de la Armada me contó que los miembros de la tripulación, con el narcosubmarino en movimiento, tienen que salir a tomar aire y hacer sus necesidades fisiológicas. Me dijeron que algunos narcosubmarinos utilizan equipos de comunicación de vanguardia, mientras otros solo llevan radios antiguas. Me contaron historias de naufragios y de personas que saltan por la borda cuando sienten que su captura es inminente, o que hunden el narcosubmarino para evitar ser capturados junto con la cocaína, cómo se ‘convierten’ en náufragos, historias de cuán difícil o fácil es capturar narcosubmarinos. De cómo la tecnología de estos ha evolucionado y de cuán bueno se ha vuelto el personal de la Armada en atraparlos y de cómo la Armada ha cambiado para enfrentar el desafío.

Los narcosubmarinos son una de las muchas innovaciones de los narcotraficantes para transportar drogas ilícitas. Ahora que Colombia está comenzando una nueva etapa en su historia, el "post-conflicto", el final de un largo conflicto interno, para el cual los antagonistas también produjeron su propia gama de innovaciones, las instituciones militares y policiales siguen en otra guerra de vieja data, la llamada Guerra contra las Drogas. La Guerra contra las Drogas, es una guerra securocrática (Feldman, 2004) que se libra todos los días, en aeropuertos y puertos donde se instalan sistemas de detección para evitar el contrabando de drogas (su éxito y sus historias personales siendo trasmitidas en formato de reality TV), en centros urbanos donde el consumo es penalizado y zonas rurales donde cultivan las plantas de coca y marihuana y especialmente en las costas y el mar abierto, donde la Armada colombiana persigue lanchas rápidas, narcosubmarinos, barcos y botes de pesca y pequeños barcos de carga con el fin de incautar cualquier cantidad de drogas ilícitas, ya sean unos pocos kilos o varias toneladas.

Años de evidencia sugieren las dificultades para ganar la Guerra contra las Drogas, demostrando que la disrupción de los mercados de drogas a través de los enfoques tradicionales, erradicación, interdicción, captura de traficantes de alto perfil, no produce diferencias importantes en los mercado de drogas en el mediano o largo plazo. Mediciones recientes de las áreas cultivadas con plantas de coca muestran un aumento en las plantaciones de coca, y con ello, lo que la Oficina de las Naciones Unidas contra el Crimen y las Drogas (UNOCD) llama la producción potencial de cocaína. En resumen, los flujos de cocaína continúan su viaje hacia el norte.

El tráfico de drogas es considerada como una amenaza a la seguridad nacional y regional, uno entre otros desafíos no tradicionales a la seguridad planteados por actores violentos no estatales y actividades ilícitas. Para evitar que los 'flujos ilícitos' salgan del país, la Armada colombiana ha construido complejos sistemas socio-técnicos, estaciones, adquisición de nuevas tecnologías, nuevos arreglos organizacionales, creando complejidades adicionales en las relaciones entre contrabandistas y agencias estatales. Esas relaciones y las innovaciones y tecnologías empleadas por ambas partes se han analizado principalmente a través de los lentes de un patrón de respuesta y contra respuesta, y de versiones estereotipadas de lo que los traficantes de drogas pueden y no pueden hacer, y que se expresan en las metáforas utilizadas para describir las movilidades de los mercados de drogas, descrita como un juego del gato y el ratón o como un "efecto globo".

Como expresó Lina Pinto-García en una publicación anterior, los Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología (ESCT) están bien equipados para comprender las complejas relaciones entre la ciencia y el conflicto colombiano, así como el papel de la ciencia y la tecnología en la construcción de una sociedad justa y pacífica. En mi trabajo, propongo la necesidad de comprender las formas en que los "usuarios fuera de la ley" producen sus innovaciones y la naturaleza co-evolutiva de los procesos de innovación en la Guerra contra las Drogas. Al hacerlo, los ESCT ayudan a producir una visión crítica de la relación simbiótica entre traficantes y agencias estatales, donde las acciones rara vez se coordinan, como en el caso de los traficantes y los limitados puntos de vista localizados como en el caso del personal del Armada, todo esto con un contexto altamente cambiante e incierto.

La producción de innovaciones tanto por traficantes de drogas como por fuerzas del orden y militares es un buen ejemplo de cómo el proceso de innovación puede ser impulsado por relaciones antagónicas. La producción de esas complejas tecnologías, o mundanas por parte de los traficantes de drogas puede examinarse bajo la etiqueta de "innovación por fuera de la ley". Además de explicar el proceso de innovación en ambos lados de la ley, sostengo que para entender la confrontación entre la 'innovación fuera de la ley' y las innovaciones desplegadas para frustrar los esfuerzos de los traficantes, no se pueden perder de vista los puntos de encuentro entre los dos. Una descripción de este proceso únicamente como un patrón de respuesta/contra respuesta, oscurece un conjunto de encuentros dispersos, contingentes entre las dos partes que no necesariamente reproducen una oposición binaria. Hay múltiples puntos de encuentro disolviendo el binario, creando encuentros, profundizando aún más la relación simbiótica. Los ESCT, pueden contribuir a entender aún más esas relaciones, y sus conexiones con la construcción de las ideas de seguridad, flujos, fronteras y actores por fuera de la ley.

 

(English version) Outlaw innovation, narcosubmarines and STS

I was inside a narcosubmarine[1], to be fair, I was inside two narcosubs. Of course, I was not sailing them, they were not even in the water. One was placed firmly on top of some sort of pedestal, as a war spoil, as a proof of success in the War on Drugs. The other one was on a patio, left around to rot. The first time I was invited to go in, to ‘know’ the narcosub in the inside. The second time I asked to go inside, for the same reasons. The first one had a ladder to go up to the deck, but to actually go inside one has to jump about 1.50mt and to fall straight so as to avoid hitting the walls or falling back and hit the engines or falling to the front and hit the wall dividing the ‘bodega’, the storage room, placed in the bow of the boat and the cabin. I jumped, but couldn’t avoid hitting the side wall with my arm, not heavily but still, and the sound of my arm against the wall was amplified by the void of the narcosub, and met with laughter and exclamations: the doctor needs more practice!, all that when I was thinking is this ‘How to know the properties of the artifacts’ (MacKenzie, 1996)?.

Inside the vessel it is difficult not to feel claustrophobic, there is hardly room to move around, two steps front, to steps back, one to each side, and that’s all. It’s difficult to imagine two people in here, left alone four people, the usual crew of narcosub. There are no facilities, and for a vessel that have been ashore for more than two years the smell of Diesel is still strong and is mixed with a combination of rotten wood and sea salt. The second time my jump didn’t improve, and my feeling inside the vessel was similar.

I was told by the Navy personnel, how the crew goes outside to take some air and relieve their bodies, all this as the narcosubs is on the move. I was told some narcosubs crews use cutting-edge communication equipment, how others rely on old radios. I was told stories of narcosubs sinking, and of people jumping overboard when feeling an imminent capture, or sinking the vessel to avoid being captured with illicit drugs, mostly cocaine, inside, of how difficult or easy is to capture them. Of how the narcosubs have evolved, and how good the navy personnel has become in thwarting those vessels, of how the Navy has changed to face the challenge.  

The narcosubs is one of the many innovations developed by drug smugglers to transport illicit drugs. Now that Colombia is starting a new stage in its history, the ‘post-conflicto’, the end of a long internal conflict, for which antagonist also produced their own array of innovations, the country military, and enforcement agencies are still embattled in another, and also longstanding war, the so-called War on Drugs. The WoD is a securocratic war (Feldman, 2004) that is being waged every day, in airports and ports where detection systems are put in place to prevent smuggling (their success and personal histories being broadcasted in reality TV format), urban centres where consumption is penalized, and isolated areas where farming of illicit crops is prosecuted. And notably in the shores and open sea, where the Colombian Navy, pursues go-fast boats, narcosubs, trawlers, fishing boats, and small cargo boats to seize any amount of illicit drugs, whether it be a few kilos or several tonnes.

Years of evidence suggest the difficulties of winning the WoD, showing that the disruption of drug markets through the traditional approaches, eradication, interdiction, capture of high profile drug traffickers, does not make important differences to the drugs market in the medium or long term. Recent measurements of the areas cultivated with coca plants, shows an increase in the figure of coca plantations, and with it, what the United Nations Office on Crime and Drugs (UNOCD) calls potential cocaine production. The flows of cocaine continue their journey north.

Drug smuggling is a considered non-traditional security concern, one among other non-traditional security challenges posed by violent non-state actors and illicit activities. To stop the ‘illicit flows’ from leaving the country, the Colombian Navy has built a complex socio-technical systems, stations, procurement of new technologies, new organizational arrangements, creating further complexities in the relationships between smugglers and state agencies. Those relationships and the innovations and technologies employed by both sides have mainly been seen throughout the glasses of a response and counter response patterns, and stereotyped versions of what smugglers can and can’t do, and expressed in the metaphors used to describe the mobilities of the drug markets, either as cat and mouse game, or the ‘balloon effect’.

As Lina Pinto-García expressed in a previous post, STS are well equipped to understand the complex relationships between science and the Colombian conflict, and the role of science and technology in the building of a just and pacific society. In my work I propose the need to understand the ways in which ‘outlaw users’ produce their innovations and the co-evolutionary nature of the innovation process in the WoD. In doing so, STS help to produce a critical account of symbiotic relationship smugglers/military, where actions are seldom coordinated such as in the case of smugglers and bounded by localized points of view as in the case of the Navy, in a continuously changing environment.

The production of innovations by both drug smugglers and law enforcement and military is a good example of how the process of innovation can be driven by antagonistic relations. The production of those complex and mundane technologies by drug traffickers can be examined under the label of ‘outlaw innovation’. Besides explaining the innovation process in both sides, I argue that understanding the confrontation between ‘outlaw innovation’ and the innovations deployed to thwart smugglers efforts, one cannot lose sight of the entanglements between the two. A description of this process solely as movement/countermovement foregrounds a set of dispersed, contingent and unbounded encounters between the two sides that does not reproduce a binary opposition. There are multiple points of encounter dissolving the binary, entangling the two sides, further enhancing the symbiotic relationship. STS, can help contributing to further unpack those relationship, and their relationships with the construction of the ideas of security, flows, borders and unruly actors

Javier Guerrero obtained his PhD. in Science and Technology Studies from the University of Edinburgh, STIS. He is currently a lecturer at the Instituto Tecnológico de Medellín, ITM. He is interested in Outlaw Innovation, STS and Security, flows and mobilities.

References

Feldman, A. (2004). Securocratic wars of public safety Globalized Policing as Scopic Regime. Interventions, 6(3), 330–350.

Guerrero Castro, J. (2017). Maritime Interdiction in the War on Drugs in Colombia: Practices, Technologies and Technological Innovation. The University of Edinburgh.

MacKenzie, D. (1996). How Do We Know the Properties of Artefacts? Applying the Sociology of Knowledge to Technology. In R. Fox (Ed.), Technological Change, Methods And Themes In The History Of Technology (Vol. 1, pp. 247–263). London: Harwood.

 


[1] Narcosubmarines, drug subs, narco semisubmersible, Self-Propelled Semi-Submersible, or simply narcosubs, are maritime custom-made vessels utilized principally by Colombian narco traffickers and developed with the purpose of smuggling illicit drugs into the U.S. market (Guerrero Castro, 2017). Son embarcaciones marítimas construidas por grupos narcotraficantes, utilizadas principalmente por narcotraficantes colombianos y desarrolladas con el propósito de contrabandear drogas ilícitas al mercado estadounidense (Guerrero Castro, 2017).

Backchannels / Reflections

Commentary on the current and future state of the field or subfields within science and technology studies. Can include interviews, meditations on particular concepts or methods, biography / autobiography, essays, and other more personal and less formal writings.