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Restitución de derechos para victimas del conflicto y el NO en Colombia: relecturas desde los ESCT

Fredy Mora-Gámez

17 October, 2016

What do STS have to say about rights restitution and reparation in armed conflicts? What reflections might STS offer about the latest events in the Colombian referendum?. Drawing on different traditions of STS, this entry explores some possible questions and ongoing research in Latin America that might offer insights about the sociotechnical aspects of rights restitution and reparation in Colombia. Official numbers and practices of quantification are framed as possible targets of STS approaches. The displacement of pain and suffering by official numbers, information infrastructures and voting mechanisms are suggested as areas of empirical study and ethical reflection. (English version below)

La firma de los acuerdos de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en La Habana así como su refrendación en las urnas eran inevitables. Al menos así parecían serlo para una buena parte de los medios y las redes sociales hasta la tarde del 2 de Octubre de 2016. Un poco antes de esa fecha, durante mis visitas entre 2013 y 2015 a distintos Centros de Atención de Víctimas del conflicto armado (Unidades de Atención y Orientación, Centros Dignificar, Centros Regionales), fui testigo de la forma en que la cotidianidad de habitantes de ciudades como Bogotá, Santa Marta, Sincelejo, Barranquilla, Montería, Medellín, Cali y Pasto con frecuencia era bombardeada por campañas informativas y eventos organizados por entidades estatales y privadas. Dentro de las movilizaciones mediáticas, resultaban particularmente notables las emblemáticas marchas con el poderoso eslogan “Todos unidos por las Víctimas” que se han realizado a lo largo del país cada 9 de Abril, celebrado desde 2012 como el Día Nacional de las Víctimas del conflicto armado. La congregación de distintos sectores del país se ha concentrado en acaudalados ríos de personas vistiendo camisetas blancas, actores gubernamentales y representantes de partidos políticos que vociferan narrativas en favor de los derechos de las víctimas, de su reconocimiento y reparación en tanto requisitos para la paz.

Marcha nacional por las Víctimas en la Plaza de Bolívar de Bogotá (09/04/2012) Fuente: Diario El Universal (08-04-2013)

Estas narrativas de paz que nos convocan a millones de colombianos han sido inevitablemente atravesadas por el lenguaje estatal de las cifras. Particularmente, los 8.190.451 de personas registradas oficialmente como víctimas del conflicto armado en Colombia en los últimos 4 años, se han convertido en caracteres centrales en el lenguaje del llamado post-conflicto. Otras cifras que se han sumado a dichas narrativas de paz y postconflicto incluyen: 1.642.394 víctimas directas de desaparición forzada, 290.349 reclamantes registrados por sentencias de jueces, y mas de 590.000 personas que han recibido medidas de reparación (índice de reparación hasta Abril de 2016). En este punto mis lectores y lectoras se pueden estar preguntando por la relación de los anteriores eventos con los ESCT (estudios sociales de la ciencia y la tecnología o STS en inglés).  Es convicción de quien escribe, que el papel de quienes buscamos problematizar el conocimiento experto y la tecnología como objetos políticos y sociales es crucial en escenarios como el denominado posconflicto en Colombia y la política de restitución de derechos que lo sustenta. Tal convicción ha orientado en el pasado preguntas como: ¿En qué consiste registrar víctimas? ¿Qué tecnologías materializan la existencia y la reparación de víctimas para el Estado colombiano? ¿De qué forma dichas tecnologías permiten convocatorias masivas en torno a las víctimas y narrativas de “post-conflicto”? y ¿Cuales son las secuencias técnicas e infraestructuras que transforman plantillas de declaración en cifras oficiales?

Aunque el abordaje de las anteriores preguntas excede el propósito de este blog, distintos trabajos en localidades latinoamericanas ofrecen valiosas rutas para ahondar en dichos cuestionamientos. En este sentido, he podido pensar especialmente con los estudios de Kregg Hetherington sobre la burocracia en Paraguay, Olga Restrepo y Malcolm Ashmore acerca de los sistemas notariales y la cédula en Colombia, y Pablo Jaramillo en torno a las tecnologías estatales de reparación en comunidades Wayuu en Colombia. Los anteriores trabajos cuestionan el papel del conocimiento experto, la producción documental y las intervenciones del estado desde el abordaje de su propia materialidad. Lo anterior junto con algunas de las categorías propuestas por Geoffrey Bowker y Susan Leigh Star, Steve Brown y Dimitris Papadopoulos sobre prácticas de cuantificación, infraestructuras de anclaje y tecnociencia alternativa, me han permitido sugerir una relectura desde los ESCT de los procedimientos de restitución de derechos en Colombia y, mas recientemente, de los mecanismos de refrendación de los acuerdos de la Habana. 

Igualmente, trabajos sobre latinoamérica como los desarrollados por Lindsay Smith acerca del papel de la genética como herramienta para la justicia social, Eden Medina en torno del uso de técnicas forenses de ADN en la identificación post-mortem de víctimas de la dictadura chilena, Laura Tejero sobre el registro estatal de víctimas de la dictadura en Perú, son algunos de los trabajos que ilustran una relectura ESCT de la restitución de derechos. De forma semejante desde su innovador proyecto, el equipo interdisciplinar liderado por Oriana Bernasconi en la Universidad Alberto Hurtado busca establecer una genealogía sociotécnica de los dispositivos de denuncia durante la dictadura en Chile. En particular diálogo con el trabajo de Oriana, hemos podido convocar algunos espacios de discusión sobre las posibles revisionesde la restitución de derechos desde los ESCT. Una muestra reciente de estas discusiones tuvo lugar en la reciente reunión conjunta 4S/EASST en Barcelona el pasado Septiembre con un panel sobre derechos humanos y ESCT. Junto con este grupo creciente de investigadores creemos que la potencialidad de los abordajes ESCT en estas áreas es prometedora, llena de retos y preguntas para las distintas localidades en  latinoamérica.

Desde  una relectura ESCT del caso colombiano, las narrativas de posconflicto y los números que la conforman se originan en las prácticas de registro y cuantificación que empiezan en los centros de asistencia del país. En dichos centros resulta casi aprehensible como el diligenciamiento de los formatos traduce experiencias de dolor en códigos y narrativas estandarizadas. Una vez diligenciados, los formatos son evaluados por profesionales psicosociales a partir de su consistencia con bases de datos estatales. Esta consistencia entre la versión del conflicto armado narrada por los declarantes y la ofrecida por el Estado colombiano es el principal criterio técnico de inclusión en el Registro Único de Víctimas (RUV). Así, la evaluación de los formatos produce las cifras mencionadas anteriormente que articulan la reciente narrativa de restitución de derechos en Colombia. Cuando se trata de procedimientos administrativos de evaluación experta, el estatus de Víctima se convierte en un asunto sociotécnico y los declarantes son reconfigurados dentro de una nueva forma de orden ciudadano que condiciona su acceso a distintos beneficios y compensaciones. De esta forma, la actual cifra de 8.190.451, al igual que otras cifras, puede ser entendida como un arreglo heterogéneo conformado por bases de datos, formatos, diligenciadores, evaluadores y declarantes que define los límites del reconocimiento estatal. Aunque el registro no establece los límites del Estado Colombiano, si materializa las fronteras de su proyecto de restitución de derechos que controla el acceso a beneficios de quienes deben asumir formas innegociables de organización en sus vidas diarias. 

La elaboración de números e indicadores atraviesa casi todos los escenarios de restitución de derechos en Colombia. Los Planes de Asistencia, Atencion y Reparación Integral (PAARI), la entrega de compensaciones, los proyectos productivos, las estrategias de atención psicosocial, el desminado y la restitución de tierras, entre otras. Más que ser vehículos de gobierno, los números circulan, producen y materializan la  gobernanza. Estos números que articulan narrativas estatales de post-conflicto y paz, también transforman experiencias de dolor y los traducen en narrativas estandarizadas, cajas de cartón conteniendo miles de formatos, bases de datos, versiones oficiales de restitución de derechos, protocolos psicosociales diligenciados, mapas, índices de riesgo de victimización,  entre otros objetos. Los números se convierten entonces en formas oligópticas de conocimiento, lo suficientemente precisas sobre la demografía de los declarantes, pero totalmente simplistas en relación con sus experiencias de dolor. El dolor y su alcance en la vida de quienes lo encarnan resultan desplazados e invisibilizados por el proyecto de restitución de derechos en Colombia.

En otro espacio de este mismo blog, Lina Pinto García nos invita a pensar en la ciencia que se ha hecho en tiempos de guerra antes de hablar de una ciencia para la paz. Una relectura de la restitución de derechos y las narrativas de paz puede consistir también en problematizar aquellos objetos técnicos y discursos expertos que precisamente hacen posible promover dichas narrativas. Esta invitación cimentada en los recursos de los ESCT pone su lente en la traducción sociotécnica del dolor generado por la violencia, la conformación de infraestructuras de gobernanza, la reconfiguración de los estados a partir de la restitución de derechos y los usos que representantes estatales hacen de las cifras oficiales como objetos de experticia. De la misma forma, esta relectura debería dar cuenta de los actantes/actores silenciados y despojados de agencia en tales ensamblados  además de posicionar las formas técnico-materiales de reparación desarrolladas por actores que exceden los proyectos modernos de restitución. En el caso colombiano, he tenido el privilegio de acompañar algunas experiencias de arreglos sociotécnicos alternativos que resultan exitosamente en proyectos de desarrollo comunitario, museos ambulantes de memoria, estrategias colectivas de manejo del dolor, formas materiales y cotidianas de justicia y movimientos sociales que enfrentan el sistema burocrático de registro y reparación.

Resultados preconteo del plebiscito del 2 de Octubre de 2016. Fuente Registraduria Nacional del Estado Civil

De forma más reciente pero como parte de la misma relectura desde los ESCT podríamos preguntarnos: ¿Qué puede decirse entonces de los resultados del plebiscito por los acuerdos en Colombia? De manera semejante al de las cifras de restitución de derechos pero antagónica en su resultado político, el lenguaje de las cifras se convirtió también en un factor determinante en el plebiscito del pasado 2 de Octubre en la refrendación de los acuerdos de la Habana. El primer conteo de las 4:10 pm mostraba el SI como ganador de la contienda. Sin embargo, la tendencia cambió decisivamente a las 4:50 pm favoreciendo el NO con un 50.16%. Hacia las 9 pm, la campaña del SÍ perdio con un 49,78% (6.377.482 votos) contra un 50,21% (6.431.376 votos) del NO. ¿De qué manera 6.431.376 votos, un número inferior al de víctimas reconocidas,  determinaron la refrendación de los acuerdos en un país con más de 48 millones  de habitantes de los cuales 32.795.962 se encuentran habilitados para votar? Valdría la pena indagar por los mecanismos sociotécnicos de refrendación de los acuerdos, las tecnologías que materializan democracia,  y quizás de forma más específica preguntar: ¿Cuáles son las secuencias técnicas e infraestructuras que transforman votos de papel en porcentajes de refrendación? Aunque la resolución de dichas preguntas requiere abordajes empíricos del despliegue y uso de los números, un aspecto resulta claro al menos a partir de las cifras de votos. Análisis preliminares fundados en el mismo lenguaje de las cifras  hechos por los economistas Leonardo Fergusson y Carlos Molina, como parte de la iniciativa Miscelánea de la Paz, sugieren de forma general que el principal apoyo al NO provino de regiones donde ha habido menos reportes de desplazamiento forzado y se tienen más recursos económicos. Así como los objetos sociotécnicos del proyecto de restitución de derechos en Colombia desplazan e invisibilizan experiencias de dolor y versiones alternas del conflicto armado, los mecanismos democráticos de refrendación de los acuerdos también parecen desplazar e invisibilizar la voz de aquellos que apoyan los acuerdos a pesar de haber experimentado el dolor de primera mano. Quizás un abordaje de las tecnologías de participación democrática nos permita entender con mayor profundidad tales resultados y pensar en arreglos altenativos que visibilicen las voces de quienes encarnanel dolor causado por la violencia y el actual conflicto en Colombia. 

 

Rights restitution for victims of the armed conflict and the ‘NO’ in Colombia: reflections from STS

 

¿Qué pueden decir los ESCT sobre la restitución de derechos y la reparación en conflictos armados? ¿Qué reflexiones podrían ofrecer los ESCT sobre los eventos recientes del referendo en Colombia? A partir de distintas tradiciones en los ESCT, esta reflexión explora algunas de las posibles preguntas e investigaciones en curso que podrían ofrecer ideas sobre los aspectos sociotécnicos de la restitución de derechos y la reparación en Colombia. Se sugieren como punto de partida de análisis ESCT los números oficiales y las practicas de cuantificación. Se problematiza y se sugieren como áreas de estudio empírico y reflexión ética: el desplazamiento del dolor y el sufrimiento por parte de las cifras oficiales, las infraestructuras de información y los mecanismos de votación.  

The signature of the peace agreement between the government and Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) at Havana seemed unstoppable, just like it seemed its endorsement in the referendum. At least that was the impression until the afternoon of October 2, 2016. A while back, I had been visiting assistance centres for victims of the armed conflict (Unidades de Atención y Orientación, Centros Dignificar, Centros Regionales) from 2013 to 2015. I witnessed how the daily lives of habitants from different cities (Bogotá, Santa Marta, Sincelejo, Barranquilla, Montería, Medellín, Cali y Pasto) were constantly surrounded by campaigns and events organised by private and public entities. Among the media covery, emblematic marches with the slogan “Todos unidos por las Víctimas” remarkably outstood. These marches occur every April 9 since 2012, considered since then the National Day of Victims of the Armed Conflict. People from different sectors of the country gather wearing white shirts, while state and political parties representatives are shouting messages in favour of victims ‘rights and their recognition and reparation as grounds for peace.

These narratives of peace recruiting millions of Colombians are deeply grounded in the state language of numbers. Particularly, the 8.190.451 of people officialy registered during the last four years as victims of the armed conflict in Colombia. This number has become a central character in the language of the so-called post conflict. Other numbers that have been incorporated in these narratives of peace and post conflict include 1.642.394 victims of forced disappearing, 290.349 claimants registered after legal sentences, and more than 590.000 people who have already received any form of reparation (reparation index until April 2016). Here, my reader might be wondering what these events have to do with STS (ESCT in Spanish) It is my conviction that the role of those of us who seek to interrogate expert knowledge and technology as political and social objects is crucial in scenarios such as the Colombian post-conflict and the rights restitution policy that supports it. This conviction has previously led questions such as What is registering victims? ¿What technologies enact the existence of victims and reparation for the Colombian State? How do these technologies mediate massive calls around victims and “post conflict” narratives? And, what are the technical sequences and infrastructures that transform statements into official numbers?

Although solving the above questions exceed the purpose of this blog, different works in Latin America offer invaluable routes to explore plausible answers. Hence, I have been able to think with the work of Kregg Hetherington about bureaucracy in Paraguay, Olga Restrepo and Malcolm Ashmore on the notarial systems and the cédula (national ID) in Colombia, and Pablo Jaramillo about state technologies of reparation for Wayuu communities in Colombia. These works interrogate the role of expert knowledge, the documentary production and state interventions from within their very materiality. Additionally, building on the categories offered by Geoffrey Bowker and Susan Leigh StarSteve Brown and Dimitris Papadopoulos about quantification practices, anchoring infrastructures and alternative technoscience, I have been able to revisit rights restitution in Colombia from STS and, more recently, the endorsement mechanisms of the peace agreement. 

Similarly, research about Latin America illustrates a new understanding of rights restitution from STS. For example Lindsay Smith’s reflections about genetics as a tool for social justice, the work by Eden Medina about the use of DNA forensic techniques in the post-mortem identification of Chilean dictatorship, and the analysis presented by Laura Tejero about the registration of victims of the Peruvian dictatorship. Likewise, in their innovative project, the interdisciplinary team led by Oriana Bernasconi at University Alberto Hurtado seeks to establish a sociotechnical genealogy of the devices for denunciation during the Chilean dictatorship. Particularly with Oriana, we have suggested discussion spaces about possible routes to reframe rights restitution from STS. A recent sample of these discussions occurred in the last joint 4S/EASST meeting in Barcelona in a panel on human rights and STS. With this group of researchers, we believe in the potentiality of STS to approach the field of rights restitution, which is also full of challenges and questions for different localities in Latin America.

In the Colombian case, the narratives of post conflict and its integrative numbers origin from practices of registration and quantification that occur in assistance centres along the country. In these centres, it is evident how filling the forms translates experiences of pain into codes and standardized narratives. Once filled, forms are assessed by psychosocial professionals with consistency between the narrative in the forms and the information available in state databases as the main guideline. This consistency between both accounts of the armed conflict is the main technical criterion for inclusion in the Registro Único de Víctimas (RUV). Thus, the assessment of forms produces official numbers that articulate the narrative of rights restitution in Colombia. As administrative procedures and expert assessments, the status of victim becomes a sociotechnical matter in which claimants are configured into a new form of citizenship that conditions their access to benefits and compensations. Then, the current number of 8.190.451, like many other numbers, can be understood as a heterogeneous arrangement comprised of databases, forms, fillers, evaluators and claimants. This arrangement defines the limits of state’s recognition. Although the RUV does not establish the limits of the Colombian State, it does materialize the boundaries of its rights restitution project controlling the access to benefits of those who must assume non-negotiable forms of organisation in their daily lives.

The production of numbers and indicators is a constant feature of rights restitution and reparation scenarios in Colombia. It is present in the plans of assistance and reparation (PAARI), the delivery of compensations, the productive projects, the strategies of psychosocial assistance, the demining activities, and land restitution. More than vehicles for governing, numbers circulate and enact governance. These numbers articulating narratives of post conflict and peace also translate pain into standardized narratives, boxes containing thousands of forms, databases, official accounts of rights restitution, filled psychosocial protocols, maps, victimization risk indexes, among others. Numbers become then into oligoptic forms of knowledge, accurate enough about the demography of claimants, but absolutely simplistic with regard to their experiences of pain. Pain and its effects in the lives of those embodying it are displaced and neglected by the project of rights restitution in Colombia.

In other entry of this blog, Lina Pinto García invites us to think about the science that has been made during war times before reflecting on  a science for peace. Revisiting rights restitution  and the narratives of peace from STS may also consist of interrogating the technical objects and expert discourses that make possible the promotion of those narratives. This invitation grounded in the resources of STS focuses in the technical translation of pain produced by violence, the enactment of infrastructures of governance, the reconfiguration of states permitted by rights restitution and the uses of numbers and other expert objects by state representatives. Similarly, an approach to rights restitution from STS should account for actors/actants neglected by that assemblage. This approach should also position technical-material forms of reparation developed by actors exceeding modern projects of restitution. In the Colombian case, I have had the privilege of accompanying experiences of arrangements that successfully end up in community development projects, mobile memory museums, collective strategies for dealing with pain, material forms of justice recovery in daily life, and social movements that deal with the bureaucratic system of registration and reparation.

More recently but also as part of a possible STS approach, we might ask: What can be said about the results of the referendum in Colombia? Similarly to the numbers of rights restitution but with an opposite political outcome, the language of numbers became crucial in the endorsement of peace agreements. The first bulletin of October 2 at 4:10 pm showed the YES SI as a winner. Nevertheless, the tendency decisively swapped at 4:50 pm favouring NO with 50.16%. By 9 pm, the YES campaign lost with 49,78% (6.377.482 votes) against 50,21% (6.431.376 votes) for NO. ¿How did 6.431.376 votes (lower number tan registered victims) decide on the endorsement of peace agreements in a country of more than 48 millions of habitants, of which 32.795.962 are legally enabled to vote? It might be worthy to explore the sociotechnical objects participating in the referendum, the technologies that perform democracy. Perhaps more specifically we should ask: What are the technical sequences and infrastructures that transform paper votes into endorsement percentages?

Although answering those questions requires empirical studies of the deployment and use of these numbers, something seems clear, at least from the number of votes. Preliminary analyses using the same language of numbers have been made by economists Leonardo Fergusson y Carlos Molina, as part of the Miscelánea de la Paz initiative. In general terms, the researchers suggest that the main sectors supporting NO belong to regions with less reports of forced displacement and more financial resources. Whereas the sociotechnical objects of rights restitution displace and neglect experiences of pain and alternative accounts of the conflict, the voting mechanisms also seem to displace and neglect the voice of those who support the agreements despite having suffered violence directly. Perhaps a study of the technologies of democratic participation will help us better understand these results, and think of alternative arrangements that make visible the voices of those who embody pain caused by violence and the on-going conflict in Colombia.

 

Fredy Mora-Gámez is a postdoctoral Research Associate at University of Leicester. He is also a member of the Grupo de Estudios Sociales de la Ciencia, la Tecnologia y la Medicina (GESCTM) at Universidad Nacional de Colombia. 

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